Jehová conoce a los que le pertenecen (2 Tim. 2:19).
En cierta ocasión, un fariseo se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. Y él le respondió: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” (Mat. 22:35-37). Es obvio que el propio Cristo vivía de acuerdo con estas palabras. Pero además de sentir un gran amor por su Padre celestial, estaba muy deseoso de recibir su aprobación, y lo demostró siéndole siempre fiel. Por eso, poco antes de morir, pudo afirmar que su Padre sabía muy bien que era una persona fiel que obedecía todos sus mandamientos. Y, de este modo, se mantuvo en el amor de Jehová (Juan 15:10). Hoy día son muchos los hombres y mujeres —entre ellos nosotros — que afirman conocer y amar a Dios. Pero no basta con eso. Hay que saber si él nos “conoce” —es decir, nos aprueba — a nosotros. Por eso, conviene que nos planteemos esta importante pregunta: “¿Puedo decir yo que Jehová me conoce y me ve como alguien que le pertenece?”. Sin duda, es un maravilloso privilegio disfrutar de una relación tan especial con el Soberano del universo. w11 15/9 5:1, 2
Texto del Año 2013 “Sé animoso y fuerte. [...] Jehová tu Dios está contigo.” ( Jos. 1:9 ).
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